La noche del 11 e septiembre fue muy especial . Celebramos el cumpleaños, 50 añitos, de una mujer preciosa, por dentro y por fuera. Una fiesta sorpresa que organizó, con muchos meses de antelación, su madre y su hija. Ella, mi amiga, no se lo esperaba y fue fantástico ver su cara de sorpresa al vernos todos reunidos en su casa. Unas cuarenta personas y ella sin enterarse, así de bien lo organizó su familia.
Carmen, es una mujer excepcional, cariñosa, sensible, muy buena madre y aunque ella pueda pensar en algún momento que no, una mujer muy fuerte.
Una vieja amistad, que el tiempo y las circunstancias habían hecho estar distantes. Seguro que ella pensaba en algún momento en mi, como yo pensaba en algún momento en ella, de eso estoy segura. como también estoy segura de que después de esa noche, esa distancia será más corta.
Y haré caso a este proverbio indio que he leído muchas veces y que es bien cierto :
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
Y para que pudiera tener otro recuerdo le regalé un mini para guardar las fotografías de esa noche con un apartado para que los invitados le pudieran escribir una nota y unas firmas.
¿ Tenéis en algún lugar una o un amigo un poco olvidado? No dejéis crecer la hierba.